Como sugiere el mismo nombre “PICC port”, los port braquiales se colocan de la misma manera que los PICC (es decir: punción y canalización ecoguiada de venas profundas, uso de microintroducción, navegación de la punta ecoguiada, localización de la punta con ECG intracavitario). En el pasado, los port braquiales utilizados dieron resultados clínicos decepcionantes, ya que las venas canalizadas se encontraban a nivel de la flexura del codo (como para los PICC del siglo XX) y el reservorio se colocaba a menudo en zonas incómodas (antebrazo), a veces con tunelizaciones complejas y no rectilíneas. Hoy, la mejor técnica de inserción prevé la canalización ecoguiada de una vena profunda a nivel del brazo (en la zona verde o en la zona amarilla de Dawson) y la posterior creación del “bolsillo” subcutáneo para alojar el reservorio justo por encima de la fascia del bíceps. Como para todos los port (incluidos los port torácicos), se aconseja el uso de microintroducción, de ecografía para controlar la correcta dirección del catéter (examen ecográfico de la zona supraclavicular para visualizar el paso del catéter de vena subclavia a vena innominada) y es perentorio el uso de la localización de la punta de manera intraoperatoria, precisa y segura (es decir: mediante ECG intracavitario y/o ecocardiografía).
Por lo que respecta a los materiales, se usan cámaras de reservorio de dimensiones adecuadas y de perfil bajo (8 mm aproximadamente), conectados al catéter -preferiblemente en poliuretano- de un diámetro comprendido entre 4Fr y 5.5Fr. Los catéteres en poliuretano se colocan con más facilidad respecto a los siliconados, además de presentar menor riesgo de migración de la punta (malposicionamiento secundario). Como para los PICC, el diámetro externo del catéter no debe superar 1/3 del diámetro interno de la vena a canalizar. La punta, como para los PICC y los port torácicos, se colocará en la unión cavo-auricular.
