Un CICC tunelizado que tenga incluido el anillo de dacron tiene las características por las cuales puede usarse como un acceso venoso a largo plazo, siempre que esté bien colocado (muy importante: la parte del anillo de dacron debe quedar en la parte tunelizada bajo la piel y el anillo debe colocarse a al menos 2 cm del lugar de salida del catéter).
El CICC podrá colocarse con ecoguía en venas supraclaviculares (yugular interna, subclavia, innominada) o infraclaviculares (axilar), y siempre tunelizado hacia la zona infraclavicular.
Existen en el mercado catéteres con anillo de dacron de alto flujo, en poliuretano de última generación, de punta abierta, sin válvulas. Este tipo de catéter se asociará a un riesgo mínimo de fracturas y complicaciones mecánicas, a un menor riesgo de malfuncionamiento y a una desobstrucción más sencilla. Hay disponibles varios tamaños (5Fr, 6Fr, etc.), tanto de una como de dos luces. Los CVC con anillo de dacron usados antiguamente (Groshong con anillo de dacron, Hickman, Broviac, Leonard) se consideran obsoletos hoy día pues no presentan ninguna ventaja en términos de biocompatibilidad y sin embargo, presentan muchas desventajas (dificultad en la fijación, bajo flujo de administración, fragilidad, tendencia a la salida accidental del catéter y migración de la punta, mayor incidencia de obstrucción, dificultad en la desobstrucción, imposibilidad de administración de altas presiones).
Es importante recordar que el anillo de dacron empieza a cumplir su función de fijación solo tras dos o tres semanas tras la inserción (cuando ya se han creado adherencias del tejido subcutáneo al dacron); en las semanas inmediatas después de la inserción, el catéter tiene que fijarse temporalmente con un sistema de fijación sin suturas de adhesividad cutánea (o con un SAS, como ya se ha descrito en la literatura científica).
