Obstrucción de la vena cava superior

La principal indicación para la inserción de un dispositivo a largo plazo mediante canalización de la vena femoral es la existencia de una obstrucción de la vena cava superior, confirmada radiológicamente. A menudo se trata de obstrucciones relacionada con la enfermedad neoplásica del paciente, la cual requiere el implante de un port para quimioterapia. Menos frecuente, la no accesibilidad de las venas tributarias de la vena cava superior puede ser secundaria a trombosis bilateral de las venas innominadas. 

En estos casos, el abordaje será la punción-canalización ecoguiada de la vena femoral superficial o, mejor aún, de la vena femoral común. Si el dispositivo se usará solo para administración (y eventuales extracciones de sangre), la punta se colocará en la parte central de la vena cava inferior, por encima de la bifurcación de las venas ilíacas y por debajo de la bifurcación de las venas renales.

El problema más delicado de insertar un dispositivo totalmente implantado es siempre la zona donde crear el “bolsillo” para la cámara o reservorio. Tanto el bolsillo creado a nivel torácico-abdominal (previa tunelización hacia arriba) como el bolsillo creado en el muslo (previa tunelización hacia abajo), pueden ser insatisfactorias ya que se asocian a un riesgo de acodamiento del catéter, a causa de la extensa tunelización. Por este motivo, en estos casos de considera la inserción de un dispositivo de larga duración con catéter “externo”, esto es, un FICC tunelizado con anillo de dacron o un FICC tunelizado y fijado con sistema de anclaje subcutáneo (SAS).