Si no se puede colocar un PICC, el acceso venoso central a medio plazo, en el paciente no hospitalizado se obtiene colocando un CICC con ecoguía haciendo la punción y canalizando una vena de la zona supraclavicular (yugular interna, innominada, subclavia) o de la zona infraclavicular (axilar).
Un factor fundamental es que el punto de salida del catéter tiene que quedar obligatoriamente por debajo de la clavícula (lugar más favorable para controlar el riesgo de infección, de trombosis y de salida accidental); otro factor fundamental es que el catéter, en todos los casos, se tunelice. Las guías internacionales no recomiendan el uso extra-hospitalario de CICC no tunelizados, por el elevado riesgo de salida accidental y de infección.
La retirada de un CICC no tunelizado en domicilio se asocia potencialmente con complicaciones en ocasiones graves (como embolia gaseosa, por entrada de aire en el sistema venoso; o hemorragias por el punto de salida del catéter, cuando no se consigue realizar una compresión correcta), que sin embargo son muy poco frecuentes si se trata de un CICC tunelizado sin anillo de dacron.
Como tipología de catéter, siendo necesaria la tunelización, conviene usar los catéteres vendidos normalmente como PICC, especialmente agradecidos para la tunelización tanto por su longitud (aproximadamente 50 cm), como por la técnica de inserción (Seldinger modificado). El catéter se insertará en la mejor vena central disponible (aquella en la que la punción sea más fácil de llevar a cabo, y por ende, más segura) tras una valoración ecográfica del área (RaCeVA), siguiendo un protocolo estandarizado de inserción, como por ejemplo el protocolo ISAC (Inserción Segura de Acceso Central), creado por el GAVeCeLT.
