En los niños clasificados como DIVA (venas superficiales del miembro superior no visibles o palpables) un acceso venoso periférico a corto plazo puede obtenerse recurriendo a las venas superficiales del cuello (vena yugular externa) o las venas superficiales del miembro inferior. Esta práctica es admisible solo cuando se tiene la certeza de que el dispositivo se retirará tras pocas horas (por ejemplo, para la duración de una intervención quirúrgica o de un examen radiológico); de hecho, los catéteres periféricos cortos canalizados en el tramo superficial de la vena yugular externa tienen un elevado riesgo de migración y obstrucción, mientras que los catéteres periféricos cortos canalizados en los miembros inferiores tienen un elevado riesgo de trombosis (y posible embolia pulmonar sucesiva). Además, la dificultad objetiva de visualización de las venas superficiales (color oscuro de la piel, edema subcutáneo, obesidad) pueden hacer difícil la canalización venosa incluso en el cuello o en los miembros inferiores.
En casos DIVA, cuando sea posible, está indicado el uso de la tecnología NIR (Near Infra-Red) para facilitar la visualización de las venas superficiales (hasta 7-8mm de la piel): esta técnica es especialmente útil para aumentar el número de venas superficiales visualizadas, pero no garantiza al 100% el éxito de la canalización.
Cuando no se puedan canalizar venas superficiales “a vista” o con tecnología NIR, es buena norma recurrir a un acceso ecoguiado.
