El acceso intraóseo permite obtener en tiempos muy rápidos una vía para usar como vena periférica (por tanto, fluidoterapia, trasfusiones, y administraciones de soluciones compatibles con la vía periférica) por un período no superior a las 24-48h.
Las ventajas de acceso intraóseo son la su fiabilidad, su extremada rapidez, y la posibilidad de ser colocados con éxito incluso tras haber recibido muy poco entrenamiento para ello.
Las desventajas son el elevado coste, la disponibilidad limitada del dispositivo, y la falta de confianza del profesional sanitario en el procedimiento de inserción, que lo percibe como algo traumático o peligroso.
La indicación ideal del acceso intraóseo – en términos de seguridad y coste-eficacia- es seguramente en el ámbito de las emergencias pediátricas extra-hospitalarias. No existen aún estudios convincentes que demuestran la superioridad de este método respecto a otros (como el acceso ecoguiado) durante las emergencias pediátricas intra-hospitalarios o durante las urgencias de paciente pediátricos graves, con la obvia excepción de la llegada contemporánea de varios niños graves o con traumas ('mass casualties').
