CICC no tunelizado

La vena axilar constituye probablemente el abordaje ecoguiado de primera elección para un CICC no tunelizado, en todas las ocasiones en las que se precisa un acceso venoso central de uso intra-hospitalario en pacientes con contraindicación de PICC.

No debemos olvidar que los abordajes ecoguiados infraclaviculares son en su mayoría enfoques de la vena axilar, y no de la vena subclavia. Según los textos de anatomía, de hecho, la transición entre la vena axilar y la vena subclavia ocurre en correspondencia con el margen externo de la primera costilla. Ya que esa costilla es inaccesible ecográficamente en la mayoría de los casos pues está detrás de la clavícula, el trayecto venoso que se visualiza en esta zona con la ecografía es el de la vena axilar, y no el de la vena subclavia. El abordaje infraclavicular “a ciegas” de la vena subclavia (como se hacía en el siglo XX) implicaba efectivamente la punción de la vena subclavia, pues la entrada de la aguja en la vena tenía lugar por detrás de la clavícula: obviamente, esta técnica debe abandonarse totalmente.

La ventaja del enfoque axilar es el lugar de salida del catéter, que es óptimo en términos de reducción de riesgos de migración y contaminación bacteriana (siempre que no haya una traqueostomía).

Por desgracia, en edad pediátrica la vena axilar no siempre tiene un calibre adecuado para la inserción de un CICC: seguramente es abordable en el adolescente, pero si el paciente es más pequeño de edad, la vena axilar será menos accesible, hasta ser de muy difícil abordaje en el lactante. En estos casos la mejor elección es una vena de la zona supraclavicular (innominada, yugular interna, subclavia) y un punto de salida no ideal, es decir, en el área supraclavicular. Se debe evitar siempre la salida del catéter en la zona cervical.

Especialmente en niños con más de 7-8 años, un CICC no tunelizado colocado en la innominada, por ejemplo, con salida de catéter supraclavicular puede ser una elección apropiada.