Cuando no se pueda colocar un PICC, el acceso venoso central a medio plazo en el niño no hospitalizado se obtiene colocando un CICC ecoguiado pinchando y canalizando una vena de la zona supraclavicular (yugular interna, innominada, subclavia) o de la zona infraclavicular (axilar). Cuanta menos edad tenga el niño, más tendremos que decantarnos por venas de mayor calibre, como la innominada y la yugular interna. En los lactantes, la vena de punción más fácil y segura es siempre la innominada.
Un punto fundamental es que el lugar de salida del catéter en la piel quede en zona infraclavicular (lugar favorable en términos de control del riesgo de infección, trombosis y migración); otro punto fundamental es que el catéter se tunelice. Las guías internacionales desaconsejan el uso extra-hospitalario de los CICC no tunelizados, por el elevado riesgo de migración e infección.
Como tipología de catéter, siendo necesaria la tunelización, conviene usar los catéteres vendidos comúnmente como PICC, especialmente agradecidos para ser tunelizados tanto por su longitud (alrededor de 50 cm) como por la técnica de inserción (Seldinger modificada). El catéter se colocará en la mejor vena central disponible (aquella en la que la punción sea más fácil, y por ende, más segura) tras una valoración ecográfica de la zona (RaCeVA), siguiendo un protocolo estandarizado de inserción, como por ejemplo del protocolo ISAC- Ped (Inserción Segura de Acceso Central Pediátrico), creado por el GAVeCeLT.
