El catéter venoso umbilical (CVU) es el único dispositivo venoso central que se debe colocar mediante la aplicación directa del catéter al interior de la vena abierta, sin necesidad de punción percutánea. La inserción es posible solo al nacer, obviamente, cuando los vasos del cordón umbilical aún son accesibles; la posición de la punta -que tradicionalmente se identifica con sistemas relativamente poco precisos como métodos radiológicos- debería ser confirmada apropiadamente con ecografía/ecocardiografía. La malposición del CVU se asocia con complicaciones a veces muy graves.
La elección entre una luz y dos luces se hace en base a las condiciones del neonato (en el neonato estable pretérmino es suficiente un CVU de una luz, en el agudo grave un CVU de dos luces).
El material del CVU es de poliuretano: recientes evidencias científica (ver guía SHEA) sugieren que se elija un CVU de poliuretano tratado con iones de plata, con el fin de reducir las complicaciones por infección, especialmente en neonatos con edad gestacional inferior o igual a 30 semanas.
El calibre de este catéter está comprendido entre 2.5Fr y 8Fr para catéteres de dos luces. El CVU permite buenos flujos, extracciones de sangre y monitorización hemodinámica. CVU demasiado pequeños (<4Fr) presentan un mayor riesgo de obstrucción.
El CVU es un catéter que puede presentar frecuentes complicaciones, tanto a nivel de infección como de trombosis. Tras siete días desde el nacimiento del niño, el catéter se tendría que retirar y sustituir con un acceso venoso adecuado, con una estrategia que variará en función de la estabilidad o gravedad del neonato.
